Del mismo modo que el olvido siempre acecha a la memoria, el pasado siempre acecha al presente. Es más, construimos el presente con fragmentos de pasado. La metafórica balsa que nos ayuda a transitar por la deriva del presente esta formada por muy pocas certezas. La paradoja es que son las incertidumbres las que nos aportan un territorio de solidez. Sobre los rastros de nuestra memoria construimos una nave parasitada por nuestra experiencia e iluminada por destellos fugaces de felicidad. La continua reescritura del ahora, ese bucle persistente de creación-destrucción, ilustra la esencia evanescente de la realidad y subraya una evidencia: viajamos sin rumbo, sólo la fantasía nos hace creer que disponemos de un mapa.

Alejandro Castellote (texto realizado para la exposición El barco de Teseo)